lunes, 26 de mayo de 2014

EL ANÁLISIS : ATHLETIC DE BILBAO


"Segundas partes nunca fueron buenas", decía Valverde el 21 de junio de 2013, día en el que fue presentado como entrenador del Athletic y sustituto de Marcelo Bielsa. Por suerte para todas las personas que conforman el Athletic (jugadores, trabajadores, directivos, afición... y entrenador), se puede decir, una vez concluida la temporada, que la segunda etapa de Valverde como técnico en Bilbao ya es mejor que la primera
"Segundas partes nunca fueron buenas", decía Valverde
Un quinto puesto en liga, unas semifinales deCopa del Rey y un 1-7 alStandard de Lieja enUEFA fueron lo más destacado de la primera aventura de Valverde al frente del banquillo rojiblanco. A lo largo de aquellas dos temporadas (2003-04 y 2004-05), el entrenador extremeño logró la bendición de la mayoría de aficionados. Sin embargo, sus diferencias con el entonces presidente,Fernando Lamikiz, le empujaron a abandonar el banquillo de San Mamés.

Borrón y cuenta nueva

No obstante, el fin de 'la era Bielsa' daría una segunda oportunidad a Txingurri, que regresó a Bilbao el pasado verano. El equipo requería entonces una renovación en muchos sentidos pero, sobre todo, necesitaba olvidar una temporada llena de dificultades a nivel deportivo y mental para dar paso a un proyecto nuevo. Valverde tenía la difícil tarea de reconstruir un equipo que había pagado cara la resaca de la inolvidable primera temporada de Marcelo Bielsa, que seguía muy presente en las cabezas de la afición rojiblanca. Con la llegada del técnico de Viandar de la Vera, aterrizaron enBilbao jugadores como Beñat, Mikel Rico, Herrerín, Balenziaga o Etxeita.

El proyecto fue cogiendo forma desde el nuevo estadio

El nuevo proyecto estaba en marcha y, tras unas primeras jornadas con mejores resultados que juego, el estilo de el nuevoAthletic de Valverde comenzó a forjarse en el recién construido San Mamés. Fue en el nuevo estadio dondo el Athletic ofreció su mejor cara durante los primeros dos meses de competición y donde comenzó a destacar el rasgo más característico de este Athletic de Valverde: la presión. La Catedral se convirtió en un auténtico fortín para el Athletic, que perdió por primera vez en Liga como local ante el Espanyol
Partidos como los disputado ante el Barça o el Real Madrid representan perfectamente el carácter impuesto por Ernesto Valverdeen el Athletic. Una línea defensiva cada vez más sólida gracias a la pareja Laporte-Gurpegi y la consolidación de Balenziaga en el lateral izquierdo, el doble pivote Iturraspe-Mikel Rico y una presión que ahogaba a cada rival que pasaba por San Mamés fueron las bases del nuevo proyecto de Valverde. Se trataba de un proyecto que cogía fuerza y aupaba al Athletic al cuarto puesto liguero en el mes de diciembre, tras la victoria ante el Barcelona. 
A medida que avanzaba la temporada, esa pobre imagen ofrecida por el conjunto rojiblanco en algunos partidos fuera de casa (Cornellá, Los Cármenes...) iba desapareciendo mientras el estilo de juego se introducía de lleno en la plantilla y el equipo comenzaba a sumar más puntos como visitante. 

La regularidad, una de las señas de identidad

Si algo ha caracterizado al equipo de Valverde esta temporada, ha sido la regularidad. La estadística habla por sí sola:el Athletic se ha mantenido en la cuarta posición de Liga desde que ganar al Barça en San Mamés (principios de diciembre) hasta el final de la temporada. La espectacular segunda vuelta del Sevilla no fue suficiente para alcanzar a los rojiblancos, que podrían haber visto peligrar el cuarto puesto si hubieran perdido en La Catedral ante los sevillistas. 
El estado de forma físico y anímico ha sido impecable a lo largo de la temporada en líneas generales. Es cierto que ha habido partidos malos pero no ha existido un bajón muy marcado del equipo en ningún momento del campeonato y esto es, en gran medida, gracias a la gestión de Valverde en los entrenamientos y en el vestuario.
El gran mérito del entrenador esta temporada ha sido transmitir sus ideas, su tranquilidad, su sensatez y su trabajoa una plantilla con algunos jugadores nuevos y otros que habían terminado en 12ª posición la pasada campaña tras un año de inestabilidad que terminó con la despedida de un entrenador que dejaba una huella muy grande en el club. 
Así es Valverde; una persona sensata, con las ideas claras, de sangre fría y, además, un gran trabajador. Un entrenador que, sin hacer mucho ruido y sin ser tan mediático como Marcelo Bielsa (los cánticos hacia el argentino aún resuenan entre la afición), ha logrado que el Athleticvuelva a la máxima competición continental 16 años después

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